sábado, 14 de abril de 2018

TORRE CENTRAL DEL PAINE (VIA SUDAFRICANA 1.200M 6c , A3)



“Estoy en la reunión número  4, Marc lleva varias horas escalando el largo, hace frío  y mucho viento. A mi derecha hay un glaciar colgado que de manera periódica va escupiendo diversas toneladas de hielo que tiñen con un tono blanco azulado toda la base de la pared. A la vez, a mi izquierda, se oye como se derrumban tres bloques de roca de un tamaño parecido al de una nevera barriendo todo lo que se encuentra a su paso...”Buff… Espero que no sea cada día así, esto va a ser duro!” 
Bienvenidos a la PATAGONIA!

Torres del Paine des del mirador

El 26 de diciembre junto con Marc Subirana pusimos rumbo a la PATAGONIA  en el extremo sur de Chile en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Concretamente a unas de las paredes más hermosas de la tierra, LAS TORRES DEL PAINE.
El objetivo estaba claro, dedicar todos los días que durara la expedición A escalar la Cara Este de la Torre Central del Paine por la Vía SUDAFRICANA.
Después de 34 años de su apertura solo han logrado ascender esta vía 4 cordadas...
Los números hablan por si solos, nosotros queríamos formar parte de este reducido ranquing de ascensiones de la ruta.
La pregunta que yo me hice era: ¿Por qué han subido tan pocas personas por una pared mundialmente conocido como esta?
La pregunta me la respondí con mi propia piel cuando estábamos liadísimos en la pared. Durante las siguientes lineas intentaré explicaros esta respuesta y justificar porque la Patagonia es tan injusta y traidora pero a la vez tan extraordinaria, mágica y única.

 Recorrido aproximado de la via

Reseña que utilizamos

Cuando explicaba a mis padres y amigos de que se trataba este proyecto les decía que para mí era como ir a los mismísimos Juegos Olímpicos de la escalada y que teníamos un 80% de probabilidades de fracasar. Si en otras expediciones tenía dudas y miedos, en esta los interrogantes eran demasiados... pero claro, ¿que sería mi vida sin desafíos?  Que empiece la fiesta!

El viaje en cuestión empieza solo dos meses antes en casa de Jan B Anes (Yosemite), nada más terminar de escalar la SALATHÉ con Marc y Jan.  Los tres con la motivación por las nubes nos ponemos a organizar la logística, estrategias y recuento de material de cada uno, ya que no nos veríamos los tres juntos hasta el día 29 de Diciembre en Chile (Puerto Natales).

Así pues, Marc y yo llegamos con todos los petates a Puerto Natales. Después de dos días tramitando los permisos de escalada recibimos la mala noticia de que Jan se había roto el hombro surfeando en Puerto Rico un día antes de partir de viaje y lo tenían que operar...  ¡Que mala suerte! Pobre Jan, después de hablar con él y darle muchos ánimos nos dimos cuenta de que este cambio de planes nos afectaría mucho. Habíamos repartido todo  el material y  las cuerdas entre los tres, ahora nos faltaba bastante equipamiento.  Nos pusimos en contacto con los escaladores de Puerto Natales y les pedimos si nos podían dejar algo de material y algunas cuerdas. Por suerte en el mundo aún hay gente maravillosa y dos escaladores, Jorge Ruix y Pablo nos dejaron lo que pudieron durante todo el tiempo que nos hiciera falta. Muchísimas gracias de nuevo. Tuvimos que estar algún día más en la civilización para acabar de reorganizar toda la movida y comprar comida para un mes. También estuvimos escalando en un sector cerca de Puerto Natales “La tortuga”, curioso conglomerado con la Laguna Sofia de fondo.

Escalando en la laguna Sofia

APROXIMACIÓN

Todo está listo, después de los largos trayectos con autobús, ya estamos a la entrada del parque de las Torras del Paine con seis petates a reventar. La primera pantalla del video-juego que teníamos que superar era llegar esa misma noche al Campo Torres y dormir allí. Esto de hacer los porteos de todos los petates es de lo más desagradecido de la expedición. Hay que cargarse con más de 30 quilos a la espalda y subir un tramo, dejar un petate, bajar y subir el otro… así hasta que se llega a su destino, multiplicando los quilómetros del camino y quitándole años de vida a las rodillas y a la espalda. Las mulas sólo pueden llevar los bultos hasta el Refugio Chileno  que hay a tan solo 1 hora caminando, hasta el campo torres son 3,5 horas y hasta el campo base de 6 a 8 horas en total. Este último es un trekking muy famoso y bonito que llega hasta el mirador de las Torres.
 Porteando todo el material

Con la espalda destrozada pudimos  llegar por la tarde al Campo Torres, con la suerte de que era noche vieja y los Guarda parques estaban cocinando un asado brutal y nos invitaron a su celebración en pequeño comité. Esa noche conocimos a una pareja de vascos, una catalana y una francesa que nos ayudaron el día siguiente a subir parte del equipo hasta el campo base.

Digo “campo base” por decir algo. Se trata de un bloque de piedra gigante cortado por la mitad con una pequeña cueva bastante larga pero con tan solo 1,20 metros de altura con todo el lateral abierto a la intemperie. Si llovía te mojabas, si nevaba te mojabas y si soplaba viento te congelabas. Es decir, incomodidad brutal. La primera noche ya nos levantamos con los sacos de dormir completamente mojados. Optamos por montar la hamaca en el bloque, de este modo por la noche estaríamos aislados del temporal.

Campo base


Otra peculiaridad de este campo base es que se encuentra en el medio de dos valles y allí se canaliza el viento  formando unas fuertísimas corrientes que pueden superar los 100 km/h. Un cúmulo de situaciones que hacen que sea un sitio incomodísimo. Pero cada mañana nos levantábamos y lo primero que veíamos eran  las tres Torres del Paine para nosotros solos y esto no tiene precio.


EL ARTE DE ADAPTARSE

Del campo base hasta la pared eran más o menos  2 horas caminando cargados por el glaciar de las Torres sorteando grietas. El plan era intentar escalar cada día y llevar algo de material a pie de vía. Pero claro, esto es la Patagonia, así que había días que podíamos llegar a escalar algún largo hasta que la lluvia nos sacaba de la pared y otros en los que no podíamos escalar ni un metro, el tiempo sólo nos permitía llegar a pie de vía para dejar algo de material. Prácticamente cada día llegábamos a la cueva totalmente empapados y helados de frío, encendíamos el hornillo tipo estufa de Marc y secábamos la ropa.

Glaciar del Paine con las Torres de fondo

Así era nuestro día a día, hasta que pudimos fijar cuerda en el largo número 9 y poner la hamaca en el largo 10  “Shattered Pilar”(campo 1). A partir de este punto ya no bajaríamos más hasta el final, nos quedaríamos a vivir en la pared. Aunque no lo pueda parecer la calidad de vida mejoraba mucho.

Monstruosa Cara Este de la Torre Central

Había muchos días que mirabas la pared y se veía tan inmensa que te ahogaba una sensación de estrés ya que no le veías color al tema.  Sin embargo, nuestra manera de enfocar el problema y pasar a la pantalla siguiente era seccionar la pared por partes y plantearnos pequeños objetivos que se pudieran alcanzar e intentar avanzar cada día lo que la climatología nos permitiera.


Des de la última repetición de la vía (año 2012) hasta ahora, parte de ésta había sufrido algún cambio. Se produjo un derrumbe en el largo n.5 del tamaño de un autobús. En consecuencia quedó un largo totalmente nuevo, con tramos lisos como el mármol donde antes se encontraba un diedro. Marc se lo curró mucho (se tuvo que poner una expansión nueva por la imposibilidad de avanzar de lo liso que era si se quería enlazar con la última parte del largo original). Ahora el largo se ha modificado y nosotros lo hemos graduado de A3. Nos costó varias horas abrir este tramo nuevo del derrumbe.

nuestra casa…

Cuando estábamos viviendo en la pared el tiempo Patagónico hacía de las suyas. Durante el día teníamos pocas horas de ventana de buen tiempo para poder escalar, eso si no llovía o nevaba; y por la noche dentro de la hamaca el viento te mareaba como si de una batidora se tratara. En dos ocasiones tuvimos que estar dos días enteros encerrados dentro de la hamaca sin poder salir por culpa del temporal. Eran los momentos de encender el mp3 y escuchar muchísima música y esperar que el tempo mejorara, la música me relajaba.
Desenterrando los petates después de la nevada

En algún momento te despertabas de un susto porqué caían purgas de hielo de más arriba y chocaban contra el toldo de la hamaca. “No hay más remedio, hay que ser paciente y esperar, nos tenemos que adaptar, suerte que con Marc el silencio no es incómodo.”

Por suerte uno de los días que nos hizo un sol de campeonato fue cuando nos tocaba escalar uno de los largos más difíciles de la ruta. Como se agradecía escalar con buena temperatura y  sin viento, era otro mundo. Sólo por estos momentos valía la pena esperar. ¡La sensación de escalar con buenas condiciones en la Cara este de la Torre Central es algo indescriptible!

El placer de escalar con buena meteo



DEJA QUE ESTA DUDA QUE HAY EN TU MENTE NO PREGUNTE

Ya era la hora de mover el campamento y trasladarlo a la “Boing Ledge” (campo2). Estábamos cansados, teníamos que subir mucho peso. Todo era muy lento, en la reunión hacíamos dos triangulaciones, en una colgaban dos petates y en la otra los dos petates restantes y la hamaca. Para poder con todo el equipo primero subíamos el primer bloque de petates unos  5 metros, lo bloqueábamos, después subíamos el segundo bloque y así de cinco en cinco… El que iba de segundo subía a la par con los petates y los desenganchaba de la pared. Muchas maniobras y muy lentas.

Eran las 20:00h y aún nos faltaba escalar un largo para llegar a la “Boing Ledge”. En este momento la ventana de buen tiempo se cerró y empezó a nevar con ganas y a soplar aire con mala leche. Dificultaba mucho la escalada, se nos estaba haciendo de noche, yo ya pensaba que tendríamos que plantar la hamaca en la reunión de dos fisureros y un friend dónde estaba colgado encima de todos los petates. Gracias a dios que a la 01:30h de la madrugada escuché un leve grito de Marc difuminado por el viento diciéndome que ya estaba en la reunión, menuda curtida! Por fin, después de subirlo todo, desatascar los típicos enganches de cuerda y montar la hamaca con un viento incomodísimo a las 05:00h de la madrugada estábamos dentro del saco de dormir. Otro día épico, pantalla superada.

Boing Ledge, campo 2

El video-juego cada día era más difícil, ya estábamos en los últimos largos de la vía, hacía más frio y las nevadas de los días anteriores habían dejado ciertas fisuras mojadas con la posterior helada.

Yo estaba acabando un largo relativamente fácil y tan solo quedaban unos ocho metros para llegar a la reunión. Era una fisura perfecta vertical de la medida del Camalot del 3, pero con el problema de que en toda la parte interior habían unos  tres milímetros de hielo duro trasparente que hacía que las levas del friend no se aguantaran y resbalaran… saqué mi piolet, empecé a picar el hielo para hacer un hueco para emplazar el friend, no había manera… no podía subir, lo intentó Marc, tampoco podía, lo volví a probar yo pero tampoco pude. Estaba toda la fisura helada y el hielo demasiado duro, pues nada monté reunión de friends, fijé la cuerda y abajo a dormir a la hamaca que se estaba haciendo de noche. Esta pantalla no la pudimos supera e íbamos con los días contados, ese contratiempo fue fatal, nos desestabilizó bastante.

Durante la noche dentro de los sacos pensábamos como podíamos hacerlo, las dudas empezaban a ocupar toda mi mente. Hasta que surgió una idea un poco rara pero posible para superar la situación de bloqueo. La idea innovadora era coger el hornillo y meterle gas a tope y que la llamarada derritiera el hielo.  

 El montser offwidth del paine

Nos faltaban tres largos para finalizar la ruta y una trepada de III/ IV hasta la cumbre.
“De todos modos, aunque pudiésemos pasar la parte de hielo vamos muy justo de días… joder que mierda!” No podía dormir, teníamos  poco  tiempo! Demasiadas dudas… Pero estábamos muy cerca de conseguirlo, solo nos quedaba un día para hacer cumbre, había que intentarlo!

Nos levantamos a las 06:00h de la madrugada con fuertes vientos y estaba nevando un poco, tuvimos que esperar unas horas hasta que mejorase el tiempo. Los 12 días que llevábamos viviendo en la pared pasaban factura.
Sobre las 12:00h miramos el cielo y vimos que se estaba despejando, no hay lugar para más dudas, había llegado la hora, último esfuerzo!

Diedros y techos perfectos

Después de subir por las cuerdas hasta el punto de bloqueo del día anterior, pudimos comprobar que era muy tarde, el temporal de la mañana nos había retrasado demasiado, pero no era excusa.

“Somos muy conscientes de lo que nos ha costado llegar hasta aquí y no vamos a tirar la tolla…
Me pongo todo el equipo encima, miro como está el hielo de la fisura y veo que está igual o peor que el día anterior. Hay que innovar para subir, saco el hornillo y le meto gas a tope, la llama se canaliza por la fisura y va tirando un buen rato hasta que se me quema el cordino al que está atado el hornillo. En este momento con el hielo sobrecalentado saco el piolet y empiezo a picar el hielo hasta que tengo el espacio suficiente para colocar dos levas del friend, y… ¡¡funciona!! Es muy lento y precario pero funciona!! Cambio el cordino  y empiezo de nuevo, así hasta la reunión, venga que lo conseguimos. Ya  solo nos faltan dos largos!

El siguiente largo también presenta bastante hielo, voy utilizando la misma técnica hasta que se me estropea el hornillo… intento subir colocando los friends de una manera súper precaria, las levas del friend resbalan y me caigo unos metros.
¡¡Buff... esto es alpinismo, que difícil!. Por suerte cada vez hay más hielo pero es más blando y puedo romperlo con el piolet. Al cabo de unos metros veo más factible dejar la fisura y tirar por una placa con micro fisuras por la derecha, así descanso del hielo y utilizando técnicas de artificial con “birdbreks” se avanza más o menos bien. Después de una buena lucha llego a la reunión. ¡¡Venga venga !! Solo nos queda un largo y la trepada final hasta la deseada cumbre.”

Reuniones con ambiente Patagónico


ACEPTACIÓN

“Fijo la cuerda y le digo a Marc que ya puede empezar a subir el largo. Yo estaba tan sobre activado que no sabía ni que horario llevábamos. Me doy cuenta que el tiempo está empeorando por momentos, estaba empezando a nevar, cada vez había más nubes y el viento golpeaba fuertemente.  Cuando ya estábamos los dos colgando de la reunión el temporal  ya era severo, estaba nevando  con mucha mala leche. Tenía tantas ganas de subir que no era muy consciente de la situación. Marc había tenido tiempo de reflexionar y valorar el tema mientras me aseguraba. Después de hablar durante unos minutos debajo del temporal y exponer todas las opciones decidimos retirarnos. Era muy tarde, el tiempo no era nada bueno y aún nos faltaba bajar rapelando hasta la hamaca con el viento que nos azotaba.
Es difícil tomar la buena decisión cuando se mezcla el sentimiento y el orgullo, el tema es  vencer  y desbloquear el diálogo mental entre las ganas de coronar a cualquier precio o aplicar el sentido común de la circunstancia.”

 Que cerca...

Una vez habíamos aceptado la situación, empecé a bajar por la cuerda rapelando y se me escaparon unas lágrimas de tristeza, no quería que se acabara aquí después de todo lo sufrido. Pero cuando empezábamos el siguiente rapel dirección a la hamaca y vi que las cuerdas se alzaban por encima de mi cabeza como una serpiente a causa del viento desperté y la cumbre quedó olvidada momentáneamente.  Concentré toda mi fuerza y todos los sentidos para que los rapels salieran bien ya que se estaba haciendo de noche y es una de las maniobras más peligrosas del alpinismo.

Esa noche en la hamaca con Marc estábamos un poco desanimados, nos había  faltado muy poquito, casi era nuestro, por un largo... Se nos pasó por la cabeza  anular los vuelos a Barcelona y comprar otros pero nos enviaron un mensaje al teléfono satélite informándonos  que pronosticaban días con muy mal tiempo y además teníamos que ir a trabajar el lunes. “Nada, hay que aceptarlo, no hemos podido y ya está”.

Rapelando la ruta

A la mañana siguiente Marc, con su elegancia y saber hacer, se puso a montar los rapels y yo descolgaba todos los petates. A las 22:30h ya estábamos a pie de vía con todos los petates y todas las cuerdas. Nos faltaba la dura tarea de portearlo todo hasta el campo base de noche y  acompañados de una buena tormenta  que nos hizo llegar a las 04:00h de la madrugada reventados, hambrientos  y totalmente mojados al campo base.
 No tuvimos tregua hasta meternos dentro del saco de dormir.

Después de descansar y comer los pocos víveres que nos quedaban nos despedimos de las Torres del Paine y nos prometimos que volveríamos otro año con todo lo aprendido para volver a intentar pisar la Cumbre de esta brutalidad de pared.

Cena de despedida en Puerto Natales con Siebe, Lina, Jorge y Sean

Todo el tiempo que estuvimos en el campo base y los 13 días en la pared fueron una pasada y ahora ya en casa me siento muy orgulloso de nuestra actividad y satisfecho de la lucha que hemos compartido mano a mano hasta el final.

El video-juego ha acabado, por poco hacemos realidad nuestra ilusión, la Patagonia es así, ella siempre manda.







domingo, 17 de diciembre de 2017

YOSEMITE: SALATHÉ WALL


Siempre queremos salir y viajar a lugares desconocidos, buscamos momentos, situaciones y escenarios vírgenes que nos hagan sentir únicos.
Este viaje ha sido diferente. Como alpinista me gusta y me motiva descubrir, conocer… pero como escalador compulsivo a menudo me consume por dentro las ansias de devorar paredes y hacerme mías todas las vías posibles. Y de esta manera alimentar mi ego y calmar el demonio. Creo que son las dos caras que tenemos los fanáticos del monte.

(Gran Capitán)
Yosemite ya era un lugar conocido. Habíamos estado inmersos dentro de las entrañas del Gran Capitán hace un par de años escalando la vía THE NOSE. Sabíamos las peculiaridades de los osos y de los miles de turistas que religiosamente frecuentan el Valle. Disfrutamos tanto de aquel viaje que cuando nos fuimos para casa ya sentíamos la necesidad de volver y escalar la hermana mayor: SALATHÉ WALL

Este año ha sido un viaje bastante improvisado y fugaz, sólo estuve 14 días, sabía que Marc Subirana estaba a casa de Jan B Anes en el Portal y estaban motivados por escalar la Salathé. Fácil, sólo tenía que comprar el billete, ir al Portal, meternos en el fregado cuanto antes y volver para casa con una de las mejores vías del Gran Capitán a la saca.

Cuando llegué en el Valle no teníamos tiempo que perder, no queríamos que una tormenta otoñal nos tirara para atrás nuestro objetivo. Aún así, yo tenía la necesidad de escalar, aunque sea solo una vía más fácil, para poder adaptarme a las fisuras yosemiticas.

(Outerlimits, sector Cookie Cliff. Foto Ekaitz Maiz)


El primer día con Marta, Marc y Jan escalamos la ultra clásica “Serenity Crack”, ya la había escalado hacía dos años por eso recordaba que era una vía ideal como introducción. Pero claro hace falta subir por muchas más vías antes de meterse en el Capitán con garantías reales de éxito.

(Serenity Crack)
Como decía no había tiempo que perder, el día siguiente lo dedicamos a la logística: ordenar material, comprar comida y empaquetar los petates llenos de ropa, nervios e ilusiones para empezar nuestra aventura de la SALATHÉ.

 

(Vía abierta por Royal Robbins, Tom Frost y Chuck Prat en 1961)
Una vez teníamos todos los petates ordenados nos pusimos a mirar seriamente la reseña de la vía y empezamos a repartir los largos. Yo tenía una ilusión, quería hacer de primero el largo de THE EAR y el ENDURO CORNER. Marc y Jan se pusieron a reír cuando escucharon que me hacía ilusión hacer la EAR. Es un largo que tiene la forma de una oreja adosada a la pared formando una chimenea desplomada resbaladiza con el interior oscuro en forma de campana gigante, con el efecto visual de notar el vacío entre las piernas ya que está a bastante altura... Es que es el típico largo que da pereza hacerlo y si lo hace el otro mejor. En mi caso se me da muy mal escalar chimeneas (ellos lo saben por eso se reían) y a veces intento escaquearme y que suba el otro por mí. Pero esta vez no quería esconderme bajo mi miedo, quería subir yo de primero el largo y que pasara lo que tenga que pasar.

Por la noche la cabeza empezaba a funcionar, yo sabía que este año no estaba muy rodado en granito, solo había escalado una vía cortita, tenia miedos y demasiadas preocupaciones porqué  veía los casi 1.000 metros de pared verticales más grandes de lo que eran realmente. Me notaba débil y pequeño, empezaban los típicos diálogos mentales… solo quería  que mi cuerpo mutara y poder estar a la altura de la situación.
Las dudas existenciales aumentaban, la suerte estaba echada. Como dice Marc con humor y con un tono muy tranquilizador: “no pasa nada, una vez nos metemos en la pared no salimos hasta que sea por el Top por muchos días que sean necesarios…” Esta es nuestra filosofía Bigwalera jeje.

La SALATHÉ WALL yo la dividiría en tres grandes partes: el Primer tercio seria la FREEBLAST, Segundo tercio del Heart Ledges hasta el fantástico Cap Spire, Tercer tercio del Cap Spire hasta el Top.

Primero escalamos los 10 primeros largos de FREEBLAST hasta las Mammoth terraces sin los petates. Aquí vimos largos muy interesantes como el famoso Half Dolar, los díficiles Slabs…

(primer largo de la via)


(en los Slabs)

(inicio del Half dolar)
 
Después bajamos rapelando por las cuerdas fijas del Heart Ledges hasta el pie del Capitán (importante vigilar con las cuerdas fijas a finales de temporada, están muy destruidas y es un poco peligroso). El día siguiente subimos los petates por las cuerdas fijas y dormimos a la Hollow Flake Ledge.
( vivac en el Hollow Flake Ledge)

(chimenea “squeeze” para desayunar…)

Por la mañana ya te toca desayunar una chimenea “squeeze” que Jan resolvió muy elegantemente.  Aquí ya se visualiza todo el Segundo Tercio de la vía, mis ojos no pueden evitar mirar todo el rato la THE EAR dichosa. ¿Por qué carajo pedí hacer este largo yo?… estoy un poco nervioso y no quiero subir.

( vistas de The Ear y Cap Spire)

Vamos escalando los largos a buen ritmo hasta que llega mi hora, ya estamos a la reunión para empezar THE EAR. Se ve oscura, silenciosa y húmeda por dentro. Se escuchan gritos de dolor de una cordada eslovena de más arriba que están probando el largo del Monster Offwitdh, estos gritos me activan y me hacen despertar…  Aquí todo el mundo sufre, pues yo también he venido a eso, me hago el nudo me pongo los gatos y empieza mi lucha.
 

(Marc, Jan y Miquel en la reunión)

(sufriendo en el medio de The EAR)
 
Voy avanzando fácilmente los primeros metros del largo, esto me tranquiliza. Ya llevo medio largo y me encuentro abierto de piernas y de brazos como “El hombre de Vitruvio” de Leonardo da Vinci… ¿Qué hago? La chimenea empieza a desplomar y se va haciendo cada vez más ancha, todo está muy oscuro, resbala y solo tengo un camalot del 6… problema matemático difícil de resolver… Los nervios se vuelven apoderar de mí, la chica Eslovena aún está gritando a pocos metros a la izquierda  en el montser offwitdh… me entran ganas de empezar a gritar… grito de impotencia por no saber escalar. Total que tenemos dos cordadas paralelas en un pequeño trozo de pared gritando, si alguien de fuera viera aquella situación se pensaría que aquello es un matadero… Intento centrarme, empiezo a empujar y empujar  resbalando hasta que veo un lugar para poner el Camalot del 6. Pero voy con casco y lo tengo que poner tan arriba que el casco me impide alargar el brazo.  Me quito el casco, me estiro todo lo que puedo con las piernas abiertas en adherencia resbalando, mirando directamente todo el vacío… hasta que consigo poner el camalot, paso la cuerda por el mosquetón y en este momento la fricción de la goma del pie de gato deja de actuar y resbalo. Me caigo, pero como acto reflejo puedo coger la cuerda y la cinta del friend… Estoy colgado, miro el camalot y no me gusta, veo que solo se está apoyando por las puntas en plan fisurero y se mueve un poco (con la mini caída se había movido). Tengo que salir de aquí dentro ya. Me pongo en oposición y voy arrastrándome como puedo, estoy a punto de llegar a un lugar que parece que sea el fin de las dificultades. De repente el movimiento de la cuerda hace saltar el Camalot del 6 y se cae deslizándose por la cuerda abajo hasta chocar con el siguiente friend. Lo miro durante dos segundos, valoro y calculo las consecuencias de una posible caída y el resultado no me gusta. Tiro como puedo sin pensar en caerme y por suerte veo cantos buenos que me llevan a la reunión…uff menuda luchada, que  cansado estoy y que malo soy escalando chimeneas.
 
(descansando en Cap Spire después de un dia largo)

Nuestro objetivo, aparte de hacer Salathé era dormir en el famoso Cap Spire. Es un pilar espectacular separado de la pared con una amplia plataforma que nos regala unos de los vivacs más fantásticos del capitán.
 
(espectacular Cap Spire)

 Una vez en el Cap Spire ya nos faltaba el último Tercer Tercio de la vía, para mí la mejor parte. En este tramo  es dónde vimos más gente (pero sin molestar comparándola con la The Nose). Había cordadas con sus hamacas probando el “Boulder problem” de la Freerider y otras cordadas que hacían algún rapel des de la cumbre para probar otros largos característicos de la parte de arriba. Todo muy bien organizado y con respeto a todos los estilos.

 


Ya estábamos a la reunión “Sous le Toit”, aquí se celebrará mi cita con el espectacular largo de Enduro Corner. Quería hacer este largo porqué había visto muchas fotos fantásticas y siempre había querido tener el nivel para subir por aquel diedro enrome. Fue una lucha más agradable y más dignificante que la de the Ear, pero no por eso hay que menospreciar el largo. Hay que escalar bien, en libre debe de ser súper duro, yo lo subí en artificial pero tuve que escalar algunos puntos en libre… Mucha gente me comentaba que le había costado más el Enduro Corner que otros largos de chimenea de más abajo como la The Ear, cuestión de estilos y de facilidades de cada escalador.  Lo que era alucinante era estar escalando este diedro en artificial y pensar que Alex Honnold había subido por allí en solo integral… bueno es algo que para entender la magnitud de la “barbaridad” hay que subir por este diedro y imaginarte que no tienes ni cuerda ni material!
 
(Jan en pleno Enduro Corner)

 

El siguiente largo también es una pasada, es el techo que da acceso al Headwall, Marc lo resolvió con calma y maestría. La reunión del Headwall era incómoda y colgada, yo me quedé unos metros más abajo en una reunión opcional.

 
(Marc saliendo del techo)

 El Headwall para mí es la joya del capitán, es el mejor largo de la via con diferencia. Se trata de una plancha de granito de 60 metros  semi-desplomada fisurada por el medio a casi 1000 metros de caída libre a tus pies.
Jan hacía dos años que vivía en Yosemite y cada día cuando iba a trabajar en el parque se miraba el Capitán y soñaba que algún día subiría aquella pared quilométrica. Para él era su primera vía en el Capitán y todo era muy especial. Jan se merecía gozar y sentir el placer de escalar el que para mí es el largo más espectacular que he subido en mi vida hasta el momento.
 
(Headwall)

(Placa desplomada fisurada, espectacular…)

 Cuando subía con los jumars para limpiar el largo la tensión de la cuerda en el desplome era tan fuerte que en el momento menos esperado saltaban los fisureros y de golpe salía disparado hacia atrás con todo el vacío…hacía un poco de sensación estraña jeje.
Hacer este largo en libre es un sueño.

Se hice de noche en la repisa “Long ledge”, es un repisa alargada como en forma de medio tubo que estirado quedas encajado perfectamente.

(La Long Ledge)

 El día siguiente escalamos solo tres largos y por la mañana ya nos encontrábamos felices en la cumbre del Gran Capitán.

(SALATHÉ a la saca!!)

 
(¿la siguiente..?)

 Habíamos cumplido nuestro objetivo de escalar la SALATHÉ, pero como siempre pasa, des de la cumbre se ven muchas paredes… y automáticamente ya ves otra que te hace soñar y deseas subir por allá, la pared empieza a llamarte…la maquina se vuelve a encender, esto es infinito es imparable. Viva la vida!
 
 

 

sábado, 7 de octubre de 2017

ALFANHUÍ- Montserrat, Paret de Patriarques


Feia dies que amb l’Eric no escalàvem junts alguna via llarga. Volíem anar a prop de casa, a Montserrat i teníem pendent una de les “100 millors” (segons el llibre) la via: ALFANHUI a la Paret dels Patriarques.
(patriarques)

La via:
Oberta l’any 1986 per el gran mestre A.G.Picazo, M.Muñoz i J.Reina. És una via re-equipada a mitges, cada 2 o 3 assegurances de l’època (burils i pitons llaçats amb fil ferro trenat) hi ha un parabol. Les reunions totes amb parabols i anelles per fer ràpel. Els primers dos llargs la roca no és massa bona, però a partir del tercer llarg és molt bona (com diu l’Eric era roca exquisida)



Material: 16 cintes (si no ho xapem tot, si es vol utilitzar tots els seguros potser faran falta 25 cintes), Alien blau, Camelots (0.5 , 0.75 , 3 , 4 opcional), tascons (només vam utilitzar un per escanyar el cap d’un buril del tercer llarg).

Aproximació:
Sortir de Santa Cecília, anar per el camí de l’arrel, després de la paret de l’aeri veurem una fita que marca el inici de la canal del Avellaners. Trobarem un gran bloc i acta seguit ja veurem a mà dreta el diedre del primer llarg de la via, uns 45 minuts anar tranquil.

Llarg 1(20m , V) + Llarg 2 (30m, Ae(7a+): Es poden empalmar bé els dos primers llargs, la part de Ae o 7a+ la roca no dóna massa confiança, desploma i és físic.
 


Llarg 3 (40m, Ae (7c+): Aquí la roca és brutal molt aeria i trams desplomats. Hi ha trams que es poden fer sortides en lliure per arribar en algun buril. En aquest llarg vam llaçar un tascó al cap d’un buril. No vam utilitzar els estreps.
 

Llarg 4 (20m, 6a) + Llarg 5 (30m, 6b): es poden empalmar tranquil·lament, la part del llarg 5 de 6b és una bavaresa física molt maca semi-equipada amb canto. És el llarg estrella de la via.


Llarg 6 (42m, 6a): La roca és brutal, en algun punt costa veure els seguros. S’ha d’estar concentrat i quan es vegi una espècie de franja rocosa horitzontal de color vermell hem de tirar cap a la dreta direcció a una arbres després de l’esperó. Un cop aquí hem de tornar a mà esquerra en busca del parabols.
 

Llarg 7 (50m, V): Llarg fàcil però els seguros allunyen bastant. D’aquí ja fins al cim.

 
(sos democracia)